Hace pocas horas un amigo me ha hecho esta pregunta. Por casualidad, he encontrado la respuesta:
"Hablar de un conocido es relativamente fácil. Se sale del paso con unos cuantos tópicos. Hablar de un compañero ya es más delicado, pero se puede salvar el escollo con mínimos conocimientos de diplomacia. Hablar de un amigo es bastante más difícil; hay que distanciarse para no perder objetividad y encontrar la palabra exacta, la expresión correcta, el equilibrio adecuado entre el halago fácil y la corrección distante.
Hablar de un Maestro es pan comido. Basta con pronunciar la palabra: "Maestro". Y basta con inclinar la cabeza en señal de reconocimiento, y desde allí levantar la mirada con sincera y sentida expresión de gratitud.
Y nada más. Basta el silencio.
Porque. a veces, la palabra es corta donde la emoción es larga."